Cuando los dientes naturales lucen desgastados, fracturados, con manchas o han perdido el color blanco, la utilización de las carillas y coronas dentales es una opción que aportará belleza estética a su sonrisa.

Aunque con características similares para cumplir su objetivo, estas dos opciones en odontología poseen diferencias que deberán ser tomadas en cuenta por el odontólogo al momento de hacer la escogencia del tratamiento que aplicará, tomando en cuenta lo que resulte más favorable a la estructura dental para lograr resultados óptimos.

En el caso de las carillas dentales de porcelana, éstas son utilizadas cuando principalmente existen razones estéticas de por medio. Entre sus ventajas están que permite tener unos dientes blancos y contar con una sonrisa perfecta.

Por su parte las coronas dentales, además de brindar acabados estéticos muy favorables, son empleadas para brindar protección a un diente que registre algún tipo de daño, ya sea que esté quebrado, desgastado o posterior a la realización de un tratamiento de endodoncia.

Las carillas dentales de porcelana consisten en una delgada lámina de porcelana, la cual es colocada con la utilización de un adhesivo o cemento especial. Su ubicación es en la cara externa de un diente.

Las coronas dentales son fundas completas que se colocan sobre los dientes, los cuales deberán ser previamente tallados y reducidos para ser sustituidos por las coronas. Estas son adheridas también con cemento.

Puede señalarse como una de las principales diferencias entre ambos métodos el hecho de que las carillas son un tratamiento menos invasivo que las coronas.

Principales diferencias entre carillas y coronas

La utilización de las coronas o carillas dentales estará determinada por las necesidades del paciente, así como del resultado estético que se desee alcanzar.

El tamaño de las carillas es menor al de las coronas. A diferencia de las coronas que cubren el diente completo, las carillas se colocan únicamente en la parte frontal del diente.

Otra variante radica en el desgaste que se debe realizar a la pieza dental, en los casos que sea necesario. En el caso de las carillas, se estima que en un 99% de los casos será necesario un desgaste que aunque facilitará el proceso de adhesión al diente.

El desgaste mínimo para colocar carillas será de entre 0,5 y 0,7 mm del diente para evitar que la pieza se vea demasiado grande.

Mientras tanto las coronas requieren una reducción del diente mucho mayor, la cual puede alcanzar hasta los 2 mm. Por esta situación, el proceso de desgaste es de una complejidad mayor demanda más tiempo. Tanto para las carillas como para las coronas el uso de la anestesia local es necesario para evitar dolores y sensibilidad al paciente.

En cuanto al tipo de material con que se prepara cada producto, también existen diferencias. Las carillas están elaboradas únicamente en porcelana. Por su parte, las coronas dentales pueden tener tres composiciones diferentes de material: porcelana, porcelana y metal o solo metal.

La elección de utilizar las coronas dentales puede estar justificada por la funcionalidad que estas pueden cumplir. Cuando se está frente a dientes débiles, el uso de esta alternativa implica el reforzamiento de la pieza dental dándole mayor fortaleza para el proceso de masticación. De ahí que se utilizan sobretodo en dientes premolares y molares.

En el caso las carillas dentales son una solución exclusivamente estética, por lo que se colocan en los dientes más visibles. Además, cuando el diente está muy desgastado la carilla no puede adherirse adecuadamente.

Debido a que cada diente debe ser analizado y tratado de forma individual existe la posibilidad de hacer una combinación en el uso de las carillas y coronas dentales, como tratamiento de mejoramiento estético y funcional.

A pesar de la utilización de estos tratamientos, el paciente deberá mantener una adecuada higiene bucal para evitar la aparición de caries o infecciones que puedan causar trastornos odontológicos.